Vallados y escopetas
La temporada otoñal se anuncia anualmente con grandes cambios. En las áreas dominadas por vegetación caducifolia las hojas languidecen y los bosques son victimas de un alegato de policromía. Aves huídas del frío como anátidas, grullas, ánsares, limícolos se asientan en el interior de un país receptor de uno de los mayores gruesos poblacionales de aves invernantes.
La migración supone un episodio de máximo desgaste energético y de mucho peligro, de hecho muchos ejemplares no llegan al lugar de destino. Estas aves nómadas que repiten año tras año el mismo viaje por las mismas rutas son centinelas de uno de los grandes problemas de esta era; la transformación del medio es alarmante y ellas (grullas, ánsares, avefrías…) cada vez lo tienen más difícil para consumar sus metas viajeras. Además de estos cambios vertiginosos sobre el paisaje (autovías, trazados de red viaria nuevos para acceder a urbanizaciones, polígonos, segundas residencias, centrales solares, parques eólicos,…) estos huéspedes coinciden con el riesgo en unas fechas de máximo peligro en los campos españoles. La incidencia de la caza sobre especies protegidas está aún por evaluar pero se preveé por los ingresos en los centros de recuperación que no debe ser baja. Todos los fines de semana ribazos, linderos, vaguadas, zonas agrícolas...son ocupadas por perros, escopetas y cazadores, no queda prácticamente un palmo de tierra sin batir y no existe un lugar seguro donde esconderse seas de la especie que seas.
Hasta nuestro hospital llegan las más afortunadas, las que son encontradas por personas sensibilizadas. A pocas, a pesar del esfuerzo que se invierte en ellas, conseguimos devolver la libertad ante las gravísimas lesiones con las que ingresan.
Parecido final tienen aquellas que son admitidas por enganches con alambradas de espinos, causa de ingreso que se ve elevada en estas fechas ante la presión que se ejerce sobre la fauna durante los fines de semana.

Las admisiones de grullas con fracturas, lesiones o desgarros musculares se han incrementado.
El ejemplar de la fotografía presenta una luxación en la articulación coxofemoral por impacto contra un vallado.

Avutarda fallecida ante la colisión y enganche con una alambrada de espinios.
Los graves daños orgánicos y el estrés no nos permitieron hacer nada por ella.

Apréciese los perdigones que tiene distribuidos este Águila calzada por todo el cuerpo.











